El mercado español sufre un déficit estructural de vivienda que, unido a políticas regionales divergentes, genera una recuperación desigual y un acceso polarizado.

La sesión analizó cómo la crisis financiera de 2008 transformó el mercado de la vivienda en España, al imponer restricciones a la banca tradicional y abrir la puerta a los prestamistas no bancarios. Estos nuevos actores, como fondos de deuda y private credit, cubrieron el vacío dejado por los bancos, aportando flexibilidad y rapidez a la financiación de proyectos inmobiliarios. Sin embargo, operan en una “zona gris” regulatoria y no están diseñados para el comprador residencial medio. El mercado español sufre un déficit estructural de vivienda que, unido a políticas regionales divergentes, genera una recuperación desigual y un acceso polarizado.  

La conclusión apunta a la necesidad de modernizar el marco regulatorio para integrar de forma segura y eficiente a estos nuevos agentes sin comprometer la estabilidad financiera a largo plazo.